Linia Indiga

El bus del rompecabezas

Aug 15

Ciclo Imaginario de cine
“24 páginas por minuto”
o la literatura en el cine contemporaneo

Según dice la feminista argentina Lea Fletcher, “literatura femenina” trata con textos que están escritos por sujetos con características culturales de mujeres. Por antonomasia la “literatura masculina” tendría que ser aquella que está escrita por un sujeto con características culturales de hombre. ¿Eso existe? Existe, a más tardar oficialmente desde el 68, en mi opinión y algunos de mis libros favoritos caerían redonditos en esta bolsa. Trotski, Goethe y la felicidad, La insoportable levedad del ser y El animal moribundo. La película de esta semana es precisamente una lectura de esta última novela. Rodada en 2008 por Isabel Coixet, l@ directora de cine más importante de España, en este momento.
En una entrevista con José María Aresté, dice Coixet que ella tiene muchas conexiones con el personaje de Patricia Clarkson. Una ejecutiva cuarentona, exitosa y la amante consuetudinaria, casi la novia, de David Kepesh, el Profesor David Kepesh, crítico literario, intelectual de televisión, con letrerito de ayuda contra el acoso sexual en la pizarra de la puerta de su oficina en la Universidad de Columbia. Lo que comúnmente se conoce como un viejo verde y muy culto, todavía de buen ver, pero a las justas, quemando sus últimos cartuchos.
Su táctica es el impacto. Seducir por el verbo a sus estudiantes de literatura, con música escogida y textos bellos. Su estrategia es ir fichando a la presa, para caerle encima en la fiesta que ofrece a los estudiantes cuando terminan el curso y él deja de tener problemas. Después discute los pormenores de sus aventuras con George, su mejor amigo y un poeta exitoso.
George es otro coleccionista de mujeres bonitas, pero él ha preferido quedarse con su esposa. Kepesh no, no quiere saber más de eso, dejó la cárcel hace muchos años. Tiene un hijo cuarentón: Kenet, que no le perdona haber abandonado a su madre y a Patricia, que es la contraparte intelectual-afectiva necesaria para mantener el equilibrio. Una vida agradable y completa, porque como dice Roth “el amor es lo que nos rompe, lo que nos fractura y nos vuelve débiles” y eso es justamente lo que le pasa a David Kepesh cuando conoce a Consuela, una estudiante con ascendencia cubana, que hace temblar hasta los cimientos sus convicciones, en un momento en el que la vejez y la muerte se presentan como el futuro. Este es un resumen muy sucinto de una historia compleja, en la que las cosas no son necesariamente lo que parecen. La joven Consuela no es una víctima del seductor y el sexo es una reivindicación de valores firmes. La honestidad en la intimidad es lo que hace al sujeto ser realmente libre. Eso es lo que quiere enseñarnos el autor y en eso no hace distinciones de género.La novela de Philip Roth es brillante, explícitamente pornográfica y la contraparte es una película redonda, aunque mucho más pudorosa. Mientras Roth hace uso del sexo explicito para demostrar la libertad en los protagonistas. Coixet plasma en el dialogo post coital las abismales diferencias entre los sujetos.
Si tengo que ser franca, para mí ésta película más que una lectura es un diálogo generacional. Es la primera vez que Coixet no está presente como coautora del guión, a cambio es ella la absoluta responsable de la cámara y se nota. No es la devoción al texto el motor, sino la reflexión y no tiene prejuicios. Aceptar un encargo sin perder el toque de autor; como dicen los españoles: ¡chapo! Su forma de narrar es inconfundible y a Roth deberían darle el Nobel, con la misma argumentación que a Doris Lessing, es decir: por haber colaborado a la emancipación masculina. La monogamia burguesa, compuesta por una madre y un patriarca es destructiva. Por lo demás la pornografía y el goce, deberían ser derechos asumidos de todos los sexos.

Dirección: Isabel Coixet
Guión: Nicholas Meyer
Artistas: Ben Kingsley, Penélope Cruz, Patricia Clarkson, Dennis Hopper, Peter Sarsgaard, Deborah Harry, Chelah Horsdal, Sonja Bennett.
USA, 2008